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 | Padre Gustavo Ruiz

¿Debo Dialogar Con Las Sectas Protestantes?

No son pocos los católicos que, ante el relativismo que impera en la actualidad y mas por la pandemia del coronavirus, afirman que “no le ven nada de malo” al dialogar y al ir a otras iglesias protestantes y al venir a la Misa católica. Muchas personas piensan que “da igual” ir con los mormones y comulgar en la Misa católica o en ir con los “cristianos” y venir también a las actividades de la Iglesia Católica. Ejemplo de esto son las siguientes frases: “todos los que me hablan de Dios, son bienvenidos a mi casa”, “a mi me da pena correr a los protestantes de mi casa, no quiero ser descortés”, “yo acepto la propaganda y el dinero de los protestantes, eso no tiene nada de malo”. Para tener mas luces al respecto, conviene analizar los siguientes puntos.

En nuestro país de Estados Unidos de América, así como en el resto de Latinoamérica, son muchas las denominaciones protestantes que hay. Estas sectas protestantes no buscan el ecumenismo (es decir, la unión de todos los cristianos que confiesan al Dios Uno y Trino y a Jesucristo como nuestro Señor, como nuestro Salvador y como nuestro Redentor). No quieren volver a ser parte de la Iglesia que fundó Jesucristo (la Iglesia Cristiana Católica). Sino que la intención de cada una de estas sectas protestantes es el proselitismo (es decir, que la gente no sea ya más católica y que se unan a su iglesia o religión protestante). Ellos dicen que su religión es la “autentica” y que nosotros, como católicos, somo aberraciones que no son ni siquiera seguidores de Cristo por que ni la Biblia leemos. Ellos utilizan todos los métodos posibles para poder ir a las casas de los católicos o aprovechar que trabajamos juntos para poder disimular sus intenciones, pero solo son “lobos vestidos de ovejas” (cf. Mateo 7, 15).

Sus métodos de proselitismo están bien estructurados y, muchas veces, tienen la apariencia de ser completamente caritativos y compasivos con las personas. Empiezan afirmando que simplemente vienen a leerles la Biblia, o a dejar propaganda o revistas que hablan de sus creencias. El problema radica en que cuando ven la buena disposición de una persona católica o que nos hace falta el carácter para decir que “no” a sus ideas, las visitas se prolongan más y más. Poco a poco empiezan a utilizar la Biblia (o el libro del mormón) no para dar a conocer el amor de Dios, sino para atacar a la Iglesia Católica e irlos invitando a sus templos y reuniones hasta que finalmente abandonan la fe católica y los sacramentos. Es triste ver como estas personas, que se vuelven protestantes, destruyen sus imágenes de la Virgen de Guadalupe y sus rosarios, sus escapularios, y demás sacramentales que tengan en su hogar.

Todo esto se da por no haber tomado las precauciones necesarias desde un principio, cumpliéndose así lo que dice la Sagrada Escritura: “El que se echa fuego en el pecho, sin duda se quema la ropa” (Proverbios 6, 27). Ante este riesgo, el católico que no tiene un conocimiento profundo de su fe debe de abstenerse de dialogar y de asistir con las sectas protestantes.

Mucho menos de aceptarles dinero e irse con ellos por conveniencia, aunque la situación sea muy dura financieramente. No de en balde la Palabra de Dios nos dice: “Mi pueblo no tiene conocimiento, por eso ha sido destruido” (Oseas 4, 6). Aun cuando tengamos familiares que pertenezcan a otra religión protestante, lo mejor es marcar limites y abstenerse de hablar temas religiosos con ellos para así solo tener y asegurar una sana convivencia y un respeto mutuo.

Debemos de dejar bien en claro nuestras convicciones religiosas ante cualquier persona que no sea católica. Hay que decir que soy católico y que no acepto propaganda protestante ni de otras religiones y no me interesa que me lean la Biblia protestante. Por otro lado, debemos de comprometernos a vivir nuestra fe católica bien cimentada en los sacramentos: al ir a Misa los domingos, al ir a confesarse, al ir a los grupos de la iglesia, al ir al catecismo, al aprender mas sobre mi fe católica, al servir en algún ministerio en mi iglesia católica, etc. Puesto que si solo vamos a la Iglesia Católica cuando nos nace o cuando hay un evento social (una boda, un funeral, un bautizo, etc.) o para pedir una sanación o un milagro, eso no es suficiente para poder tener todo el conocimiento de Dios en nuestras vidas.

Si permanecemos en esta situación de relajación e indiferencia al no participar el cien por ciento en la Iglesia Católica, estaremos en riesgo de convertirnos en protestantes. Leamos la segunda carta de San Pablo a Timoteo en el capítulo 4 y versículo 3 y 4: “Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el deseo de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán (creerán) a las fabulas”. Aprendamos mas sobre nuestra fe y no nos dejemos envolver por las sectas protestantes. ¡Dios los bendiga!