Dear Father Joe, I Have Friends Who Don’t Seem to Be Interested in Returning to Church Since the Quarantine Ended. How Do I Convince Them to Come Back?

By Father Joe Krupp | Ilustración de Getty Images/rudall30

EN EL SABER CON EL PADRE JOE

Estimado padre Joe,

Tengo amigos que no parecen estar interesados en regresar a la iglesia desde que terminó la cuarentena. ¿Cómo los convenzo para que regresen?

 

Tu pregunta refleja un corazón de amor y estoy muy agradecido por ello. Creo que lo mejor que puedo hacer es guiarte a través de una idea general o dos, y luego algunas estrategias específicas.

En general, creo firmemente en ofrecer tu "por qué" a los demás. ¿Por qué volviste tú?, ¿por qué es importante para ti?, ¿qué diferencia hace en tu vida ir a la iglesia?

Aprendí esta importante lección con el tiempo: una explicación sincera va muy, muy lejos. Recuerdo una entrevista en NPR con un ateo a quien el entrevistador le preguntó si alguna vez reconsideró su posición respecto a Dios. Contó una poderosa historia de cuando su padre lo sentó un día y compartió cómo su fe lo convirtió en una mejor persona. El ateo habló de todas las cosas teológicas y filosóficas que le habían planteado y que, hasta ese día, ninguna de ellas lo conmovió como la explicación simple y sincera de su padre.

Un segundo principio general sería un poco más contundente: es decir, cuando fueron bautizados o cuando sus hijos lo fueron, hicieron promesas a Dios de que cumplirían este bautismo siendo "miembros fieles de su pueblo santo". Hay tres momentos distintos en los que puedo pensar sobre el ritual del bautismo, en los que mamá y papá prometen practicar la fe.

A los padres no se les pregunta si practicarán la fe cuando sea conveniente o cuando les apetezca, sino si se comprometerán a hacerlo. Piénselo de esta manera: si solo se presenta a su cónyuge o amigos cuando es fácil o cuando obtiene algún beneficio de ello, ¿cuánto tiempo cree que durarán esas relaciones? Jesús es siempre fiel, pero debemos aparecer si queremos tener una relación con él. Y prometimos que lo haríamos. No hay nada de malo en hacer lo que estamos llamados a hacer, incluso cuando no nos apetece o ni siquiera queremos hacerlo: de hecho, eso es virtud. Entonces, les recuerdas gentilmente sus promesas a Dios.

A veces escucharemos a las personas decir que se sienten tan cerca de Dios en la naturaleza o en alguna otra situación como cuando están en la iglesia. Pero nuevamente, esto no se trata de sentimiento, se trata de compromiso, no solo con Cristo, sino con los demás. Cuando nos bautizamos, nos convertimos en parte de la familia que es la Iglesia. Tenemos la responsabilidad para con nuestros hermanos y hermanas de aparecer en la mesa. Si no obtenemos nada de nuestra experiencia en nuestra parroquia, quizás dediquemos un momento a pensar en lo que estamos aportando. ¿Cómo hacemos de la parroquia y la Iglesia un lugar mejor?

La situación más común que he experimentado sobre por qué la gente puede no regresar tiene que ver con algunas fallas genuinas de la Iglesia, que he discutido en columnas anteriores. Parece que, para muchas personas, este tiempo fuera de la Iglesia reveló algo profundo, profundamente triste: su vida se siente más fácil/mejor sin su comunidad parroquial, porque estaban decepcionados de su sacerdote.

Si esta es la razón por la que tus amigos dejaron de ir a la iglesia, entonces la oración es la mejor respuesta. No defiendas un comportamiento indefendible. No equipare el clero con Cristo. En cambio, concentre cualquier discusión en escucharlos, procesar su dolor con ellos y orar por ellos.

Si piden una defensa de la Iglesia, señala el ideal por el que luchamos. Estamos llamados a ser santos, y una Iglesia quebrantada no puede evitarlo. Como tú y yo, los miembros de la Iglesia somos capaces de asombrarnos con la santidad y escandalizarnos con el pecado. De la misma manera que ustedes no son sus fallas o pecados, la Iglesia tampoco lo es. Ella es la esposa de Cristo. No hay una Iglesia perfecta en este mundo, porque todos somos pecadores. Todos tenemos cosas que aprender y todos necesitamos crecer en santidad. Ten piedad de tu clero. Sea misericordioso con sus amigos y familiares que le fallaron. Ten piedad de ti mismo.

No te vayas por lo que la gente ha hecho o no ha hecho; quédate por Cristo. Crece conociéndolo e imitándolo. Esta es la respuesta que Dios nos ha dado para todas las luchas que nos rodean: Sé Cristo.

Jesús es siempre fiel, pero tenemos que aparecer si queremos tener una relación con él”.