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Michigan Catholic Conference

Declaración de los obispos de Michigan con respecto a la vacuna Covid-19

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

¡La paz sea con ustedes!

En estos días de Adviento de preparación para la venida de nuestro Señor, esperamos y oramos para que el Príncipe de la Paz los consuele y los acerque hacía él. Durante el presente año las luchas con la pandemia global del COVID-19 han pesado gravemente en nuestros corazones, sin embargo, nuestro Señor ha estado con nosotros para profundizar nuestra fe y confianza en él. Conoce de nuestras oraciones por ti y por todos los trabajadores de la salud que tan diligentemente cuidan de quienes están enfermos.

A medida que las vacunas para el COVID-19 empiezan a estar disponibles, queremos hablar de las cuestiones morales que han ido surgiendo, en la medida en que algunas vacunas se desarrollan usando líneas de células que se han originado a partir del tejido tomado de bebés que fueron abortados hace décadas.1 El aborto es un mal grave, y debemos evitar la complicidad en el aborto. Oremos por la paz, la sanación y la misericordia de Dios por todas aquellas personas que han abortado.

En el momento de escribir este comunicado, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha dado su aprobación para el uso de emergencia de la vacuna contra el COVID-19 que desarrolló la compañía Pfizer. Dos otras vacunas, una desarrollada por la compañía Moderna y la otra por la compañía AstraZeneca, también podrían obtener la aprobación de la FDA.2

Está moralmente permitido recibir las vacunas desarrolladas por Pfizer y Moderna. Ninguna de esas vacunas ha usado en su diseño, desarrollo o producción líneas celulares originadas en tejidos tomados de bebés abortados. Sin embargo, tanto la vacuna de Pfizer como la de Moderna usaron esa línea celular en las pruebas de confirmación. No obstante, esta conexión con el aborto es muy remota, y es importante tener en cuenta que hay varios niveles de responsabilidad. Una mayor responsabilidad moral recae en los investigadores que en quienes reciben la vacuna. La Congregación para la Doctrina de la Fe ha expresado que es moralmente permisible ser vacunado si no hay alternativas y hay serios riesgos para la salud.3 Esos riesgos graves para la salud están presentes debido a la actual pandemia.

Sin embargo, la vacuna desarrollada por AstraZeneca es más problemática desde el punto de vista moral, pues en su diseño, producción, desarrollo y pruebas de confirmación sí usó una línea celular que se originó a partir de tejido tomado de un bebé abortado. Esta vacuna sólo puede recibirse si no hay otras alternativas. Se permitiría aceptar la vacuna de AstraZeneca solo si uno no puede elegir otra vacuna y un retraso en la vacunación puede ocasionar consecuencias graves para la salud de uno mismo y de los demás. Su producción es algo similar a la vacuna contra la rubéola, que la Academia Pontificia para la Vida indicó que podría recibirse por razones graves y si no hay otras alternativas.4


1 Para más información acerca de la moralidad de la vacunas en contra del COVID-19, véase la declaración conjunta de los presidentes del Comité de Doctrina y Actividades Pro-Vida de la Conferencia de Obispos Católicos Estadounidenses (USCCB) en la qe se basa nuestra declaración: moral-considerations-covid-vaccines (usccb.org)
2 Para más información acerca de las vacunas específicas que se están desarrollando para el COVID-19 vea esta tabla de referencia de Charlotte Lozier Insitute: COVID-19-Vaccine-Candidates-and-Abortion-Derived-Cell-Lines.pdf (lozierinstitute.org)
3 Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción sobre algunas cuestiones de bioética (Dignitas Personae) (2008), núms. 35-36: Instruction Dignitas Personae on Certain Bioethical Questions, Congregation for the Doctrine of the Faith (vatican.va)
4 Pontificia Academia para la Vida, “Moral Reflections on Vaccines Prepared from Cells Derived from Aborted Human Foetuses,” (9 de junio de 2005) en National Catholic Bioethics Quarterly 6:3 (2006): 541-49

 

Si uno decidiera no vacunarse, tendría la responsabilidad moral de adoptar las precauciones necesarias para evitar la propagación de la enfermedad a otros.

Al mismo tiempo, unimos nuestras voces para pedir el desarrollo de vacunas que no tengan conexión con el aborto. Nuestras conciencias no deben entorpecerse, ni por ninguna manera debemos insinuar que el aborto es aceptable.

Imploremos la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, para que Dios ponga fin a la pandemia y que todos estimen y respeten la dignidad de la vida humana.

 

Most Reverend Allen H. Vigneron 
Archbishop of Detroit 

Most Reverend Paul J. Bradley
Bishop of Kalamazoo 

Most Reverend Earl A. Boyea
Bishop of Lansing 

Most Reverend John F. Doerfler
Bishop of Marquette

Most Reverend Robert D. Gruss
Bishop of Saginaw 

Most Reverend Walter A. Hurley
Apostolic Administrator, Diocese of Gaylord

Most Reverend David J. Walkowiak
Bishop of Grand Rapids

 

Declaración de los obispos de Michigan sobre la vacuna Covid-19 - (PDF)

Michigan Bishop's Statement Regarding COVID-19 Vaccine - English (PDF)